martes, 26 de mayo de 2015

"Detrás de la sonrisa pintada"

Déjame.
No te quiero ver más.
No existes.
Nunca has existido.
Jamás.
Fuera.
¡Vete! Te digo que te vayas ya.

Me han convertido en fuego,
se quejaron de mis llamas.
Hicieron de mi cuerpo un iceberg,
luego pedían abrigo.
Cortaron mi piel con sus lenguas,
trataron de curarme con flores.
Las flores se marchitan,
el fuego no.
El hielo se derrite,
las heridas se infectan.

Ya no fingiré que te sigo queriendo a pesar de los años.
Dejaste tu música, tu ropa arrugada en la cama, tu olor en mis alas.
Te echo de menos, fantasma.
Algún día me perdonaré a mi misma y todos podremos ir por nuestro lado.
Te dejaré libre. Me dejaré libre de esta condena que es recordarte.
Vivirás bajo llave en el más profundo de mis abismos.

Pero vete. ¡Te digo que te vayas ya!

martes, 12 de mayo de 2015

Elástica, ella era elástica.

Me gustaba fingir que te había olvidado. Me fascinaba ver cómo todo el mundo, sin ninguna excepción, se creía mis palabras. "Yo ya le he olvidado, no merece la pena quedarse en el pasado"
Pero, ¿por qué el pasado es tan cómodo? El presente me gustaba, pero a veces pinchaba y entonces, el pasado acudía al rescate con sus brazos mullidos. El futuro estaba metido dentro de un castillo al que nadie me dejaba entrar. En el pasado todo era un enorme sueño. Tenía partes muy malas, pero esas las había olvidado de verdad. No, a mí lo que me gustaba del pasado eran ellos, los fantasmas. Había unos cuantos allí y lo mejor de todo es que seguían siendo como cuando estaban vivos. Me encantaba reír con ellos, parecían de verdad. Podía revivir cada recuerdo con cada uno de ellos siempre que quisiera. Vivía feliz de esta forma, no sufría. Hasta que me encontraba con uno de ellos por la calle y recordaba que ellos existían de verdad, y que nada era como en mi pasado. Me ponía nerviosa e intentaba que me vieran mejor que cuando formaba parte de sus vidas. Pero, ¿a quién le importaba eso? Yo tenía un montón de recuerdos con cada uno de ellos, y eso me consolaba. No puedo negarlo, no te he olvidado. Eres mi fantasma favorito porque eres el que más duele. No, no voy a decirlo. Jamás lo pronunciaré en voz alta. Los "te echo de menos" me los guardo para siempre. Las lágrimas no. Las lágrimas son culpa tuya.