jueves, 5 de noviembre de 2015

Fiel.

Venía sin avisar. Todo estaba en calma cuando, de pronto, se le empezaban a arremolinar los nervios en el estómago. Sentía punzadas en la garganta y la respiración, poco a poco, disminuía. Era como zambullirse en una piscina, saltándose la parte en la que emerges a la superficie y puedes llenar tus pulmones con aire fresco. Una nube de sentimientos contradictorios se reunían en su pecho. Millones de espadas la atravesaban de punta a punta. Ella quería llorar y gritar de verdadero dolor, sacarlo todo fuera de si misma y volver a respirar... Pero no podía. Algo se lo impedía, y es que aquella nube no quería irse de su cuerpo. Llegaba el momento en el que se planteaba echarse a si misma de su cuerpo y dejar a la nube sola. Así todos los problemas acabarían, no volvería a sorprenderla y a hacer de sus noches una película de terror. Todo eran ganancias. Llevaba muchos años luchando contra lo mismo de siempre, dejándose las ganas en sacar aquello de su propio ser. Los temblores y los sudores fríos eran constantes. Tras todo esto, el mal pasaba a la cabeza y de ahí era imposible de ahuyentar. Voces aterradoras le susurraban sus peores sospechas, deformaban la realidad de aquella chica a su gusto, como si fuese un teatro de marionetas y ella, la gran estrella de la obra. Podía sentir como unas manos invisibles le atrapaban y le impedían tomar el poco aire que su organismo soportaba en aquellas condiciones. Y poquito a poco, se hundía en un mar de sábanas, lágrimas contenidas y la más profunda oscuridad. Por puro agotamiento, la pobre muchacha solía caer rendida a los brazos de Morfeo... Transcurridas unas largas horas, los ojos se abrían y en su cabeza sólo había preguntas. Estaba completamente desorientada. La pregunta más frecuente y pesada solía ser la terrible duda de quién o qué era ella.

Yo soy ella.
Y ella, se llama ansiedad.
Ella es parte de mi.
Jamás me acostumbraré a ella, pero he aprendido a convivir.
Al final me di cuenta de que convivir con tus problemas es la única solución.