viernes, 29 de enero de 2016

Mi pequeña Alicia.

No se si era tu gusto por Alicia, pero las horas desaparecían en tu compañía. Quizá el País de las Maravillas era eso.
Caerme en el abismo de tu ombligo y tomar el té entre tus rizos. La sonrisa de gata, ya la ponías tú.
Qué grandes maravillas entre las cartas del destino, que un día jugaste y acabaste en mi casita de madera. Tan pequeñita..

No llores mi amor, ¿navegamos juntas?

Y el mar de tus lágrimas tan solo era mi taza de té, tu sonrisa, el humo y las risas. Eras mi Alicia, loca, libre, preciosa.