jueves, 12 de mayo de 2016

Jaula.

Toqué fondo. Arrastré mis manos por el último piso de la tristeza. Me ensucié con toda la basura que la humanidad no quiere oler por miedo a sentirse mal. Removí las arenas de los recuerdos más oscuros que jamás creé. Estaba tan vacía que jamás llegué a pensar que podría derramar una lágrima por él. Todo pasó muy rápido y no me di cuenta de que me estabas engañando hasta hace muy poco. No, nada bueno puede salir de aquí, tu camino estaba hecho mucho antes de que yo apareciese. Busqué el cariño más sincero en unos brazos que no me veían como lo que realmente soy. Es la primera vez que escribo en primera persona aquí, y creo que eso da que pensar. No le has hecho daño a mi yo literario, me has hecho daño a . Y quiero gritarte con mi propia voz que no sabes nada, y jamás sabrás más de lo que ya sabes. No vas a venir, en realidad nunca quisiste venir. Esta vez no quiero perder el norte, quiero perder el sur y que ya no duela nada. Me quema escribirte y me quema no hacerlo. Tiemblo al recordar cómo me dejé llevar, cómo di el paso hacia la jaula en vez de volar libre. No te impliques, no sientas, no des de ti.
Urano sangra, llora, se rompe... Pero Urano se reinventa y renace.

sábado, 7 de mayo de 2016

15. 35.

Lo nuestro era al revés. Tú querías llevar el timón del barco. Construír un navío a partir de recuerdos cojos y sentimientos mudos nunca fue una buena idea. Querías desnudarme con la mirada, pero lo único que conseguías era atormentarme. Nunca me quisiste, era sólo deseo y yo tu nínfula sin saberlo. Era fría, seria y dura contigo. Era de todo menos lo que tú querías, era de todo menos lo que tú esperabas. A pesar de todo esto, creé un universo paralelo en el que eras mío y yo era tuya, en el que la música nos acompañaba. Me hizo feliz en su momento, me hizo volar hacia lo más alto, sin que me tocases. No te necesito, yo soy mi propia capitana, navego libre y sola a donde el viento quiera llevarme. No sabes nada.