martes, 14 de febrero de 2017

Bailarina.

Siempre quise ser bailarina.
Calzarme las puntas y bailar,
con seguridad,
sobre los lazos que me unen a ti.

Siempre quise ser bailarina.
Acariciar tu cintura con mi tutú
y saltar por encima
de todos los "qué dirán".

Siempre quise ser bailarina.
Silenciosa,
frágil como una pluma.
Pero libre.

Siempre quise ser bailarina.

sábado, 11 de febrero de 2017

Una timba con regalo.

El pasado viernes día diez de febrero tuve el placer de disfrutar de otra timba poética. Se han convertido en mis eventos favoritos. Desde que formo parte de Fame Poétika he de reconocer que me pongo aún más nerviosa cuando me toca recitar mis poemas. Me han acogido estupendamente y son gente maravillosa que tengo muchísimas ganas de conocer mejor según vaya pasando el tiempo. Me siento muy afortunada de que además del colectivo vaya gente a leer bajo total libertad, personas que también me han arropado con sus sonrisas y palabras de ánimo. Esta pasada timba fue distinta, fue hasta la fecha, la mejor. Me sentí especialmente bien al recitar y justo cuando acabé, recibí una de las mayores sorpresas que me han dado jamás: Uno de los poetas que son ya habituales en las timbas, y al que considero una persona muy especial, me hizo salir con él al escenario. Me había escrito un poema, sí sí, como leeis. No sé como pude aguantar el tipo junto a él, me temblaban las piernas y necesitaba chillar de emoción. No tengo palabras, pero os dejo una fotografía del momento y por supuesto, el poema. Las palabras ya se las he dicho a él.


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A Raquel,

todo esto por ver tu cara de sorpresa, tus ojos, tu sonrisa,
todo esto por un par de tus besos,
o quizás... una torta
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Tus manos blancas, pequeñas,
de uñas pintadas de colores intensos, que toquetearon este móvil con la habilidad y rapidez de los nacidos digitales,
esas, tus manos,
ya me dicen algo de ti,

tus ojos rápidos, que imagino con
retazos azules, delicados, de tonos marinos, de ver mas allá de lo que miran, de saber de lágrimas porque las han saboreado ya antes de aflorar,
esos, tus ojos,
ya me dicen lo que no les dejas ocultar,

tu voz intensa, casi tan rápida como tu pensamiento, que lo trasmite sin coletillas, a la velocidad que ordena la fisiología de tus músculos, de tu cuerpo,
esa, tu voz,
ya me deja pegado a la silla,

tu prosa, de palabras corrientes,
de palabras que podría escuchar en la peluquería, en un bar, en boca de una pareja de viejecitos mirando al infinito sentados en el banco de un parque, palabras que tu ordenas con lo que dicta una pena, una frase ajena, una idea profunda con palabras de extrarradio,
esa, tu prosa,
ya me dice que sueñas,

si, definitivamente,
yo en tu corazón veo
las lágrimas dulces y azules
de un poeta.


Mariano J. Sánchez
Gijón
2-enero-2017


  
Fotografía tomada por Inés Harrison.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Arte.

¿Qué hago con el amor que no puedo darte?
¿Dónde escondo las ganas de besarte?
si no dejo de soñarte,
de buscarte
de añorarte.

Si el tiempo se me funde con el arte
de imaginarte;
llegando a mi portal, abrazándome..
Ojalá pudiera congelarte.
Y conservarte,
para así cuando me sienta sola,
contemplarte.

Me muero por coger mi cámara y retratarte.
Tener algo con lo que recordarte,
mirarte
y tocarte.

Y escucharte,
y luego sentirte,
y gritarte,
y decirte... que quererte no rima con el arte, pero si amarte.

A Marte, llevarte.
Y enamorarte.