miércoles, 26 de abril de 2017

Gustar, encantar, adorar, amar.

Me gusta la música, ponerle banda sonora a cualquier recuerdo y comprar discos. Me encanta abrirlos en cuanto salgo de la tienda. Me gusta descubrir música nueva y adoro que me recomienden grupos. Me gusta cuando escucho una canción y entiendo la letra aunque no esté en castellano (mi lengua materna) Me gusta saber la historia de los músicos que más me llaman la atención. Me gusta hablar de música y dejar de escuchar música para escuchar mi entorno. Eso también es música. Me gusta ir a conciertos y la música en directo. Me gusta ir a festivales por la música. Me gusta que mis amigas se preocupen por escuchar mi música como yo hago con la suya. Me encanta cuando alguien intenta acercarse a mí mediante mis grupos favoritos. Y adoro la sonrisa que me sale cuando me adivinan mi canción favorita y se acuerdan de mí por eso. Me gusta cantar y soltar todos los sentimientos que me produce esa canción. No canto bien, pero lo hago a menudo. Creo que es terapéutico. Lo mejor que me han hecho jamás es dejarme escuchar canciones muy personales que nadie más había escuchado antes, en directo. Cuando alguien me dedica una canción me siento muy especial. Adoro que me regalen música. Y amo bailar, que quizá tampoco se me de bien, pero me siento libre cuando lo hago. Puedo estar bailando hasta que me duelan los pies y me tiemblen las piernas, creo que también es terapéutico. También me gusta ver bailar a la gente porque creo que refleja mucho más de lo que la persona en cuestión quiere. Adoro que alguien sienta la música al 100% y se deje llevar sin vergüenza a que le miren raro. Me gusta la gente a la que le gusta vivir. Me encanta cuando doy con alguien que también se fija en los pequeños detalles del día a día como yo. A veces es obsesivo, pero adoro observarlo todo y quedarme con detalles que nadie más ve. Creo que por eso amo la fotografía, es mi forma de mostrarle al mundo mi visión de este.
Me encanta mojar los pies en la mar, nadar, bucear, rozar la madre tierra con mi piel desnuda. Adoro el sol, la luz y el calor que da, y las pecas que me produce.  Me encanta cuando hay una brisa agradable que te revuelve el pelo y te acaricia la piel con mimo. Amo el olor a verano y a protector solar (y aftersun) Mi helado favorito es el de pistacho, desde que era una niña. Me encanta ponerme una sudadera después de un día largo de verano, al anochecer. Uf, las puestas de sol. Amo las puestas de sol y los fuegos artificiales. Y las hogueras. Me podría pasar la noche entera observando el fuego.
Me gusta andar descalza y ponerme pulseras en los tobillos. Cuando me pinto las uñas de los pies de rojo me creo Lolita, y sonrío porque eso me recuerda a ti. Tengo muchos fantasmas, pero estoy aprendiendo a que se queden en eso, fantasmas. No tengo miedo a casi nada, pero me pone muy triste que me nieguen un abrazo. Me encantan las plantas y los animales, e intento vivir en armonía con todos ellos. No me gusta el odio ni los conflictos, en general, ninguna emoción negativa me gusta. Siempre digo que soy libre, pero me cuesta mucho sentirme así. Tengo complejo de Amélie porque quiero hacer feliz a todas las personas a las que quiero. He dejado mi vergüenza atrás y eso me ha permitido vivir cosas únicas.
Amo leer, en papel. El olor de los libros me encanta y poder acariciar cada página me parece único. A veces dibujo, pero no suelo enseñárselo a nadie, mi madre es verdaderamente buena en eso. Me encantan los detalles y sorprender a mis mejores amigas. En realidad a todo el mundo, pero cuando la voy a buscar a la universidad su sonrisa es preciosa y me da un abrazo muy largo. Me gusta que me regalen flores, pero no me gusta que se marchiten. Adoro el espacio exterior, las estrellas y los planetas, aunque hace mucho que no voy a ver las estrellas lejos de la ciudad. Me gustaría vivir en el campo. Me gusta cocinar. Echo de menos ir de camping cada verano, pero echo más de menos Galicia. Adoro hablar en francés y sólo me sale bien si estoy feliz, por lo general me suele dar vergüenza que me escuchen (así que si te he hablado en francés enhorabuena) Me cuesta coger confianza y soy muy insegura. Creo en el karma (y en infinidad de conceptos así) Mi fruta favorita son las uvas rojas.
Siempre me estoy riendo. Y haciendo reír, porque me encanta que la gente se ría. Me gusta escuchar más que hablar aunque no calle nunca. Me encanta cuando me dicen que transmito sentimientos buenos aun teniendo una guerra en mi interior. Soy muy cariñosa, pero me cuesta porque no tengo término medio en nada. Y al igual que odio que me agobien, no me gusta agobiar. Creo que el tiempo es totalmente subjetivo y no me importa darle patadas al reloj para poder hacer lo que realmente quiero. Siempre me ha ido mejor guiándome por mi corazón. Mi alma es violeta y tiene alas. Me gusta mucho el contacto visual. La tristeza es mi amiga, no mi enemiga. Siempre tengo los pies fríos y me gusta demostrarlo. Digo que no, pero me gusta que me hagan cosquillas.
El mundo es muy bonito, y estoy muy cómoda con mi vida. A veces es necesario recordarnos lo que nos hace feliz para dar por concluida la tormenta.
Si has llegado hasta aquí, quiero decirte que todo irá bien. Puestas de sol hay todos los días.

martes, 25 de abril de 2017

Over.


''Fui por caminos tan extraños que ya no recuerdo nada, 
de todo lo que viví. 
Estuve escondiendo tanto 
que el aliento se me fue apagando y dejé de sonreír.
Todos los días negros se fueron entre tu pelo 
y veo el viento que aún queda por venir.
Busqué en el lugar más alejado
y más cercano de tu mano
y vi que me tenía que ir.'' 
(Volveré - Escuchando Elefantes)



No tendré luces 
pero si estrellas,
y quizá brillan tan poco porque están muertas. 

Quizá se murieron en el intento de brillar lo suficiente para que las mirases.
Se quedaron sin ganas de seguir uniéndose
porque ya nadie las miraba ni contaba.
Entendieron que si desaparecían,
nadie las echaría de menos. 
Comprendieron que en realidad,
era la mejor decisión.
Dejarían de crear nebulosas por doquier
de llenar espacios de asteroides
y de renacer con cada lágrima.
 
Urano estuvo aquí.

 

Suicida.

En las calles vuelve a oler a verano, el viento vuelve a levantar mi vestido y el sol acaricia mi piel. Vuelvo a sentirme en una nube de tranquilidad y a irradiar paz por todos mis poros. Vuelvo a tener la agenda llena de planes que me dicen que tocar casa ya no se lleva. Vuelvo a tener el abono del bus listo para recorrerme la ciudad y mil ganas de huir del reloj.

Pero quizá ese viento que se cuela por mis piernas es el que se lleva tus palabras. Tantas ganas y tantos planes, ¿para qué? Escribí hace tiempo que intentarlo de aquella era de cobardes, intentarlo ahora es de suicidas.

lunes, 24 de abril de 2017

Marchita, o márchate.

Me he sumido en un sentimiento de tristeza muy muy profundo, y muy intenso. Del que probablemente, ni yo misma quiera ayudarme a salir, porque se está en calma y muy cómoda. Asumiendo la tristeza como sentimiento basal, en realidad nada puede dañarme ni ponerme triste, porque ya lo estoy habitualmente.
Me sigue doliendo horrores que me hayan echado de un jardín del cual siempre cuidé las flores, con tanto mimo que la propia Madre Tierra me tenía envidia.

jueves, 13 de abril de 2017

No sé florecer.

Eres como una margarita deshaciéndose en te quieros y ya no te quieros.

Y te destrozan,
y te dejan desnuda.

¿Qué dijo en el último pétalo que te arrancó?
No lo sé, ¿me va a tirar?
Me está guardando en el bolsillo.
¿Eso es un si o un no?
Yo que sé, cállate ya.

Sólo eres una flor desnuda en el bolsillo de un poeta que no se va a acordar de ti antes de echar los pantalones a lavar.

Sin embargo, el poeta sólo pensaba en mi sonrisa al cogerme de la hierba y alejarme de todas aquellas flores que nunca me tocaron.

lunes, 3 de abril de 2017

Tristeza III.

¿Qué es la tristeza?
No quiero una respuesta científica que me hable de hormonas. No quiero que me respondan que hay una hormona que se ha ido de mi cerebro y no me permite sonreír. No quiero que me digan que no se siente en el corazón, porque sólo es un músculo que late. Quiero que me respondan por qué me duele el pecho al respirar, por qué siento que hay dos manos enormes ahogándome cada vez que hablo.
Llorar. Llorar es la consecuencia de estar triste. No siempre, la verdad. Y seguro que habéis estado tristes sin llorar ni una sola lágrima al igual que habéis tenido heridas que no han sangrado. Y han sido las peores de curar, ¿verdad? En realidad cada uno tenemos nuestra tristeza particular.
Nos empeñamos tanto en definir este sentimiento como algo malo, cuando es algo tan básico y necesario como la alegría, que quizá por eso nos da tantos problemas. Lo utilizamos como excusa para una mala cara o cuando queremos llamar la atención, pero siempre negativamente. ¿Qué tiene de malo estar triste? Bucear hasta lo más profundo de ti mismx y conocerte en los peores momentos sólo te ayuda a comprender. Necesitamos comprender qué nos hace estar tristes — muchas veces somos nosotros mismos — para que estarlo no se convierta en un problema.
Una vez que sabes qué ocurre, la solución es fácil. Pero... ¿si no sabes de dónde proviene esa tristeza? o lo que es peor... ¿si no quieres salir de ella? Hace no mucho escribí literalmente que la tristeza para mí era una burbuja de tranquilidad. Estando triste, nada puede hacerme daño. Lo creáis o no, todxs formamos esta burbuja alguna vez y no queremos que nos la pinchéis.
No, no quiero tus mensajes llenos de color diciéndome que la vida es maravillosa y que mis sueños están esperándome. Ya lo sé, estoy viva como tú. He estado contenta anteriormente y he sido realmente feliz, pero déjame en la burbuja tranquila.

Siempre he pensado que del dolor nace el mejor arte o al menos el más intenso.