miércoles, 12 de julio de 2017

Oleaje.

A veces no puedo seguir el oleaje.
A veces trago más agua de la que puedo escupir y mis pulmones se encharcan.
A veces me canso de nadar.
A veces ni siquiera me tiro al mar, porque la marea nunca sube lo suficiente.
A veces sólo puedo oírme a mí misma por muy fuerte que golpeen las olas.
A veces nadie quiere sacarme de las rocas y tengo frío.
A veces me olvido de que ninguna marea es igual y de que la luna también sufre.

Pero me sigue gustando la idea de intentar flotar y quizá por eso, esto me duela de más.

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